miércoles, 27 de abril de 2016

Escritos espontáneos

Enfrentarse a un papel en blanco siempre implica un dejar ir. Vienes aquí a escribir algo, lo tienes en mente, pero cuando empiezas a escribir te das cuenta que lo que realmente te mueve es otra cosa. Crees que no te volverá a pasar, pero siempre vuelve a pasar. 

Tenía la idea de escribir sobre muchas cosas, nada en concreto. Por un segundo me vinieron las ganas de hablar sobre el amor. Pero luego vinieron las ganas de hablar sobre escribir. Y luego sobre el tiempo, el presente, el pasado... Hay tantísimas cosas de las que hablar y tantas cosas que me llaman la atención que a veces me resulta incluso agobiante enfrentarme a ese cúmulo infinito de sensaciones. Es una sensación milimétrica de agobio, pero ahí está.

Últimamente estoy viviendo experiencias muy enriquecedoras en todos los sentidos. Me doy cuenta por cómo reacciono. Me siento feliz, sonrío, y hago reír. Intento que esa sensación prevalezca siempre, que siempre predomine por encima de todo. Y lo consigo. Aunque a veces hayan emociones que surjan y miles de pensamientos por ahí rondando, consigo disfrutar de las cosas que vivo y me entrego al cien por cien enfrentando la realidad para superarla. Lucha, entrega, satisfacción, ilusión, reposo. Así es como definiría mi vida a día de hoy. Un constante ir y venir. Un viaje. Pero no uno cualquiera, un viaje de esos que te cambian la vida. 

Simplemente escribo estas cosas que me vienen porque me apetece escribirlas. No hay ninguna intención más ni ningún trasfondo oculto. No hay ningún motor invisible ni nada que no se pueda ver. Es simplemente escritura espontánea. Lo que viene, lo escribo. Así es como le doy forma a lo que vivo y termino siendo quien soy. Escritura...