martes, 17 de noviembre de 2015

Escucho

I

Oye, ¿me conoces? ¿Sabes algo de mí? Seguro que te han hablado de eso que hablan todos, de... ya sabes, la sensación esa de... bueno, algo te habrán dicho, ¿no? Sé que sí. No lo ocultes. Algo te han dicho, pero tranquilo, ¿qué hay de malo en eso? ¿Acaso lo has elegido? Son cosas que pasan, ¿no?

No me gusta hablar de la gente, pero qué le voy a hacer. Estáis todos perdidos. No sabéis lo que queréis, andáis por andar y vivís por vivir. Muchas de vuestras vidas no tienen sentido alguno, odiáis por odiar, porque se odia y punto, queréis pidiendo algo a cambio, respetáis sólo si el respeto entra dentro de vuestros límites, amáis sólo en parte, no os entregáis totalmente, vivís disimulando. 

Os pasáis la vida entera queriendo ser diferentes y ese es vuestro gran error. ¡El gran error de querer algo que no quieres! Qué pérdida de tiempo y qué absurdo... qué absurdo tiene que ser vivir pensando en lo que quieres ser sin prestar atención a lo que de verdad te cautiva, a lo que de verdad sientes en lo más profundo de ti. Me alejo de todos vosotros, no os necesito en mi vida. Suena cruel, pero es así. Os refugiáis en vuestro dolor y cuando vais a saltar al vacío para sentiros vivos os cortáis las alas para sentiros seguros de que sabéis algo. ¡Sabéis que acabaréis muertos y aún así desperdiciáis la vida! Lo único que vosotros y yo tenemos en común es que ambos sabemos que la muerte llegará. Más allá de eso, nada. No, lo siento. No hay nada. 

Para no acabar como vosotros, elegí crear un sendero propio, en soledad, desde donde poder observar el mundo y amarle en la distancia, sabiendo que sólo yo soy el dueño de mi propio camino observando lo que tengo a mi alrededor. Sigo en el camino y seguiré siempre. Y seguiré cometiendo fallos. Y seguiré buscando lo que me hace feliz. Y seguiré, y seguiré... Para siempre. No hay muerte que pueda parar mi fuerza. Soy el amo y el esclavo. Hago de mi vida una obra de arte pero sé que la vida está por encima de mí. Vivo en ese punto medio de saber que soy y a la vez dejo de ser. Respeto mi amor por la vida por encima de cualquier cosa para estar en conexión con el mundo, la naturaleza y los seres.

Y ahora todos decís estar aquí. ¡Callaos! Dejar de mentir, aquí no hay nadie, no estáis. ¡Yo sí que estoy, mirarme! Sigo luchando por querer a las personas sin exigirles nada a cambio, sigo en el sendero que yo mismo elegí, respetando los grandes consejos y las grandes enseñanzas de mi maestro, adquiriendo nuevas herramientas con el paso de los años y enorgulleciendo mi espíritu cada vez que saboreo el gusto de lo que significa de verdad vivir. ¡Vivo por mí, por lo que siento! Y por ello brindo. Porque estoy vivo y preparado para morir. Me regocijo en la vida y escucho. Tan sólo escucho. Y a veces escribo.


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