domingo, 9 de marzo de 2014

Sobre la equidad de género

La posición de la mujer en el trabajo

Nunca está de más hacer una pequeña reflexión sobre la mujer trabajadora, sobretodo después de haber visto la gran cantidad de debates, opiniones y puntos de vista diferentes que ha suscitado la imagen de la actividad laboral de la mujer.

El simbolismo que refleja el día 8 de Marzo tambalea por la imposibilidad de sostener un sistema político que defienda, de forma tácita y rigurosa, el porvenir seguro de todas aquellas victorias históricas de nuestros antepasados, no estamos seguros de poseer nuestros derechos, o mejor dicho, tenemos miedo a perderlos.

Si bien es cierto que hemos avanzado muchísimo en lo que al reconocimiento jurisdiccional de los derechos se refiere, sobretodo en el campo material de los ordenamientos jurídicos europeos tras la oleada del constitucionalismo, nos queda mucho camino por delante hasta que lleguemos al punto en el que se reconozca la igualdad laboral de género y la libertad de decisión, entre otras muchas cosas. El hecho de vivir en una sociedad post-dictatorial heredera de una post-guerra profundamente devastadora no debería ser un argumento para frenarnos a la hora de encontrar nuevas formas de teorizar cambios políticos en pro de la igualdad de género como equidad humana, dejando a un lado todo aquello que genéticamente nos hace diferentes al hombre de la mujer, sino que debería ser un elemento potenciador que, de alguna manera, nos ayudara a no retroceder muchos años atrás en el tiempo: regularización de salarios, imposibilidad de promover un proyecto que obstaculice la libre decisión de la mujer como ser humano, etc., son ejemplos claros de retos que debemos tener en mente si queremos afrontar la herencia liberal que, ya sea genética o culturalmente, viene ya inscrita por defecto en nuestra piel como si fuese nuestra etiqueta de fábrica. 

La celebración o la conmemoración de la imagen laboral de la mujer en el simbolismo del 8 de Marzo simboliza de alguna manera la lucha histórica de la mujer por encontrar su entorno social, de modo que refleja una de las victorias que la humanidad ha conseguido como especie, obviamente descartando aquí temas metafísicos y/o genéticos afines a la defender la desigualdad social como producto de aquello que nos diferencia hombres y mujeres; una lucha que se convierte poco a poco en orgullo femenino de las nuevas generaciones, pero hemos de ser precavidos y no caer en una tendencia sexista absurda, puesto que aquí se está reflejando la praxis del intento de materializar un ideal de justicia y equidad de género, no una competición entre quiénes creen haber encontrado alguna verdad. Es por esa razón que me abstengo de posicionarme ideológicamente sobre el asunto, mas mi única pretensión es compartir mi análisis subjetivo sobre el asunto aclarando ciertos aspectos que me parecen controvertidos.

Así pues, un 8 de Marzo puede simbolizar para algunas personas una victoria en pro del feminismo mientras que para otras puede reflejar una decadencia del espíritu humano, pero absteniéndonos de las posiciones y las etiquetas que tan perjudiciales nos son, no cabe lugar a dudas de que es un paso hacia adelante y que de ninguna manera es un paso hacia atrás.