lunes, 14 de enero de 2013

El independentismo

Tal y como está el panorama, me gustaría hacer una breve reflexión sobre el independentismo catalán, el separatismo español y otras ideologías.

En primer lugar, soy consciente de la multiplicidad de opiniones y perspectivas que han surgido y están surgiendo a raíz de la situación económica en la que nos encontramos. La mala situación en la que muchas familias desgraciadamente se encuentran, lógicamente nos impulsa a buscar alternativas y soluciones, como es normal. En segundo lugar, soy consciente de los argumentos que se objetan y se postulan ante la situación económica de España en relación con las comunidades autónomas, ya sea el tema del déficit, la propuesta de Wert, etc. Quiero que quede claro que lo único que pretendo es dar a conocer mi propia visión del asunto sin pretensión de ofender a nadie por su ideología o tradición.

Dicho esto, voy a proceder a dar mi opinión al respecto.

El independentismo catalán no ha surgido a raíz de la crisis económica ni es un producto de la manifestación del pasado 11-S, asimismo, tampoco es fruto de la política de Mas ni, a mi parecer, corresponde a los resultados electorales de finales del año pasado. Su origen y sus raíces probablemente estén delimitadas históricamente a raíz de todas las relaciones conflictivas que Cataluña ha vivido con España a lo largo de los años, no es una situación novedosa. Sin embargo, lo novedoso (creo yo) es el auge del independentismo como una alternativa a la situación económica que vivimos actualmente, como una posible solución. No voy a entrar en detalles económicos, mi pretensión no deriva de una posible justificación o de una decisión, no pretendo buscar cuál sería la mejor alternativa económica, quiero hablar de algo que va más allá, de humanismo.

Hasta ahora probablemente todos sepamos qué es el independentismo y qué sugiere, pero me da la sensación que, independientemente de la situación económica que vivimos actualmente, nos olvidamos que somos humanos y nos dejamos llevar por la tradición. Sí, he dicho bien, tradición. ¿Qué quiero decir con tradición? Pues en primer lugar quiero hacer referencia a toda esa red de ideas (ideología) que ha ido transmitiéndose de generación en generación, estructurada y argumentada con fines separatistas que en última instancia lleva a los ciudadanos de Cataluña a separarse de los de España. Del mismo modo, también ha ido gestándose una ideología separatista por parte de muchos españoles en contra de los catalanes, hasta el punto de llegar a quemar una señera en una cadena de televisión. 

Entiendo que en tiempos de crisis como el que vivimos actualmente surjan ideologías alternativas como partidos nacionalistas (catalogados por los medios como neonazis, como por ejemplo el "Amanecer Dorado" griego) y a su vez también actitudes independentistas. Sin embargo, me da la sensación que se nos está escapando un punto de humanismo, estamos dejando de lado lo que somos y nos dejamos llevar por toda esa red de universales que constituye nuestro lenguaje y nuestra metodología mental interpretativa de la realidad. Es decir, no es que estemos locos o algo por el estilo, sino que lo que nos pasa es algo parecido a una respuesta directa ante un miedo provocado por la decadencia que al parecer vivimos en Occidente. Lógicamente, el pueblo busca aferrarse a aquello que cree que le es propio y le serviría para alejar de él lo que le es meramente perjudicial.

Ahora bien, ¿por qué hemos llegado al punto de odiar a otras personas que simplemente no viven en el mismo territorio que nosotros? ¿por qué nos separamos? ¿por qué no intentamos unirnos y luchar contra la situación desagradable que por desgracia nos ha tocado vivir? A mi parecer, la respuesta es sencilla: porque pensamos que separándonos viviríamos mejor que uniéndonos. Yo quiero romper con esta creencia.

Me gustaría que muchos ciudadanos de nuestro país no nos criticaran por el mismo hecho de ser catalanes, me gustaría que los que somos catalanes no tengamos que separarnos del resto de comunidades autónomas para sentirnos más realizados y lógicamente me gustaría que hubiese un poco más de respeto hacia todas aquellas personas, que como yo, vivimos en Cataluña pero no queremos separarnos de España. Me gustaría que cuando viajo fuera de Cataluña no me tratasen como un independentista que no quiere al resto de españoles, porque yo no tengo nada en contra de las personas que viven en Aragón o Andalucía, por ejemplo. 

Sé que es difícil y que no se puede romper con una tradición que lleva tanta historia a las espaldas, pero estaría bien dar un voto de confianza a nuestra propia capacidad racional de interpretar y juzgar los hechos, para no tratar con menosprecio al que tiene otro color de piel, vive fuera de nuestra casa, o simplemente no tiene casa para vivir.

Gracias por leer.



domingo, 13 de enero de 2013

lunes, 7 de enero de 2013

Hacia lo desconocido


Los paisajes son siempre bonitos, haya luz u oscuridad. ¿Cuánto tiempo vamos a estar mirando por encima? Es hora de adentrarnos en cada rincón de la ciudad y describir lo que esconde cada olvido. Niños jugando por las calles, parejas besándose, peleas, abuelos paseando... En la calle nos podemos encontrar de todo, desde lo más apasionante e inesperado hasta lo más horripilante y doloroso. 

Además, la calle siempre oculta algo. Sé que no me salgo siempre con la mía, no siempre soy capaz de descifrar sus jeroglíficos, pero yo lo sigo intentando. Un viaje, una sonrisa, un escrito, una ilusión... Podemos ver millones de palabras, números e imposibles en cada muro, en cada calle, en cada verso. ¿Sabes qué? Quizas la historia de mi vida se refleje más allá de las paredes que me envuelven y sólo sea yo el elegido para descubrir quien soy.

Mientras la incógnita se resuelve por sí sola, voy a viajar contigo hasta que rocemos las nubes con los dedos y afirmemos que la vida es algo más que un deseo en vano. Gracias por adentrarte conmigo hacia lo desconocido, juntos haremos lo imposible realidad. Lo sé.

Caruli.